martes, 19 de enero de 2010
Recuerdos...
Ella tiene muchos recuerdos pasados. Entonces decide encerrarlos en una cajita. A todos y cada uno de ellos. Esa cajita bien cuidada, procura colocarla en un lugar fuera del alcance de cualquier agente externo capaz de tan sólo rozarla. No. No está dispuesta a dejarla vulnerable a algún daño. Antes de subirse en la silla que la ayudará a depositar la cajita en lo más alto de la librería de su cuarto, se asegura de no haberse olvidado nada por meter. Playas, bancos, escaleras, paseos a escondidas, llamadas telefónicas. Si, está todo. Le gustaría meterse en esa caja, encerrarse con cada uno de sus recuerdos y huir. Huir hacia un lugar decorado especialmente para ella y su inocencia. Pero no hay cajita que pueda guardar tal espíritu de libertad. Es entonces cuando no se le ocurre otra cosa que llorar. Llora y llora largo tiempo. Sin darse cuenta de que cada una de las lágrimas esta mojando el papel que envuelve su querida cajita…
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